Fotografía
Guía sobre fotografía de alto contraste
Descubre la relación que existe entre las sombras oscuras y los tonos claros. Saca partido de la luz natural y los espacios negativos para crear imágenes llamativas y sorprendentes.
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Descubre la relación que existe entre las sombras oscuras y los tonos claros. Saca partido de la luz natural y los espacios negativos para crear imágenes llamativas y sorprendentes.
Obtén consejos para trabajar con los elementos oscuros y claros de las fotografías a fin de llamar la atención y fascinar a tu público.
En este tipo de fotografía, se muestra el contraste entre las distintas tonalidades o la forma en que interactúan los elementos claros y oscuros de una imagen para captar la atención. Como sucede en el “fengshui”, los elementos de una foto de alto contraste deben estar en equilibrio y armonía.
“Se trata del excitante pero delicado equilibrio entre negros intensos y aterciopelados, y blancos puros y brillantes, además de todas las tonalidades que se encuentran entre ellos”, afirma el fotógrafo Trevor Traynor.
La gama de tonos de cualquier imagen puede hacer que tus obras transmitan una sensación de unidad visual y despierten cierta intriga. “El alto contraste, o el contraste en general, está presente en casi todos los aspectos de la fotografía. Puede tratarse de un espacio amplio con una persona en pequeño o estar en los colores complementarios”, explica Andrew Kearns.
Prueba con distintos tipos de contraste en tu próxima sesión de fotos para despertar todo un abanico de sensaciones y llamar la atención.
Este es el tipo de contraste que más se utiliza y consiste en colocar los tonos claros junto a los oscuros. El contraste tonal no se reduce a la fotografía en blanco y negro, sino que también es útil para destacar al sujeto en las fotos a color sin complicar la composición. Una silueta es un buen ejemplo de contraste tonal.
Este tipo de contraste se sirve de la rueda de color, así como de la teoría del color, para localizar el punto de contraste entre unos tonos y otros, lo que resulta sencillo porque se encuentran en el lado opuesto de la rueda. A estos colores se los denomina “complementarios” y se clasifican en dos grupos: cálidos y fríos. Combina uno de cada grupo para crear contrastes de color capaces de dejar boquiabiertos a otros fotógrafos.
Este tipo es más abstracto que el resto y se basa en ideas en lugar de en elementos visuales para añadir contraste a las fotos. Esta técnica sirve para contar una historia, dar profundidad a la imagen y hace plantearse algunas preguntas, por lo que consigue interactuar con el público y captar su atención. Por ejemplo, podrías combinar una flor brotando con un grafiti para una fotografía callejera.
El contraste tonal hace referencia al brillo de los elementos de una imagen. Si tu foto está compuesta por áreas extremadamente claras y oscuras, se puede considerar de alto contraste. Si presenta una amplia gama de tonos que van desde el blanco al negro, ambos puros, se trata de una imagen de contraste medio. Por último, si no presenta blancos o negros puros y tiene una gama de tonos medios, quiere decir que el nivel de contraste es bajo. Ten esto en cuenta y utiliza la cantidad de iluminación adecuada para el estilo de fotografía que vas a realizar.
Las imágenes de alto contraste tienen un aire innovador y sorprendente, por lo que consiguen despertar emociones intensas. Las diferencias entre los claros y los oscuros también pueden guiar la atención del público al lugar que deseas. “Es una buena forma de dividir la fotografía en secciones”, afirma Kearns.
Busca la ubicación e iluminación adecuadas
La iluminación de algunos lugares (o la ausencia de ella) puede ayudarte a conseguir un nivel más alto de contraste en tus fotos. En los espacios exteriores, dispondrás de más fuentes de luz natural, pero tendrás menos control sobre la iluminación. En el estudio, podrás controlar mejor este factor, pero tendrás que trabajar para crear el contraste en lugar de encontrarlo ya preparado.
“Tanto si haces las fotos en un espacio interior como si se trata de uno al aire libre, vas a tener que dar forma a esa luz —explica Traynor—. Puedes encontrarla o crearla”.
Si vas a realizar fotos al aire libre, sal cuando haya una luz más fuerte, como los días soleados y despejados. Este tipo de iluminación produce sombras más intensas y, por lo tanto, genera más contraste. Observa cómo las zonas sombreadas se complementan con la luz directa del sol y busca lugares en los que esos dos tipos de elementos convergen. Busca ubicaciones que te ayuden también a crear un contraste conceptual como, por ejemplo, un bosque frondoso y verde con el que rodear a un solo árbol muerto.
Si vas a hacer la foto en un espacio interior, puedes utilizar un equipo de iluminación y colocarlo en la posición adecuada para crear el contraste que buscas. Prueba a iluminar el objeto desde uno de los laterales o usa una sola fuente de luz colocada directamente sobre el sujeto o debajo de él.
Planifica tus fotos
Antes de empezar a hacer las fotos, visualiza el lugar en el que quieres que haya contraste. Aunque puedes hacer cambios cuando ya hayas empezado, tener en mente la idea, concepto visual o meta que persigues te ayudará a sacar más partido a las imágenes.
En un estudio, dispones de un espacio controlado en el que trabajar con los sujetos y accesorios sin miedo a que ningún agente externo pueda interferir. Organiza previamente todo lo relacionado con estos elementos para destacar y reforzar la conexión entre ambos, y conseguirás el máximo nivel de contraste.
Adapta el plan
Aunque la luz solar directa produce un mayor contraste, atrévete a experimentar con los distintos tipos de luz que hay durante el día. Observa cómo el baile de las sombras cambia el tipo de contraste que puedes capturar a medida que el sol se mueve en el cielo. Aprovecha la gama de tonos con la que enriquecen las fotos a lo largo de la sesión.
Experimenta con la exposición
Haz varias fotos de la misma escena o sujeto con distintos niveles de exposición para ver cómo los contrastes alto, medio y bajo afectan a la imagen. Ajusta el valor ISO para aumentar la sensibilidad a la luz de tu cámara y aumentar el contraste. Utilizar la cámara en modo manual te ayudará a conocer mejor las distintas configuraciones y aprenderás a producir resultados con un nivel más alto de contraste. “Cuando hayas configurado todas las opciones, tendrás un control total sobre la luz y podrás lograr esos efectos de alto contraste directamente con la cámara”, afirma Kearns.
Hacer fotos algo subexpuestas puede ser de ayuda a la hora de editar. Si haces esto, podrás mantener la calidad de los fondos y los puntos de luz de la imagen original cuando llegues a la fase de posprocesamiento. “Si veo que una luz fuerte y brillante atraviesa algo, reduzco la exposición para resaltar el contraste y capturar esa misma imagen intensa que yo estoy viendo”, cuenta Traynor.
Lleva tus fotos a Adobe Photoshop Lightroom para hacerlas brillar. Utiliza los reguladores de ajuste de la luz para modificar la exposición y el contraste, las iluminaciones y las sombras, y los blancos y los negros de una imagen. Todos estos ajustes te ayudarán a pulir el contraste. Usa los reguladores del color para configurar la intensidad y la saturación. Si encuentras los ajustes perfectos para un tipo determinado de fotos de alto contraste, guárdalos como ajustes preestablecidos de Lightroom para aplicar las mismas ediciones en futuras ediciones.
Cuando hayas terminado, publica tus imágenes de alto contraste en las redes sociales y compáralas con las de otros fotógrafos.