Investiga tu motivo. “La fotografía documental realmente se combina con investigaciones y entrevistas”, comenta el fotógrafo Andrés González, aunque puntualiza que también se puede adoptar un enfoque más emocional y menos volcado en la investigación. Para American Origami, su libro sobre los tiroteos en los colegios, González se pasó seis años investigando en varios archivos las historias incrustadas en la narrativa general de la violencia con armas de fuego.
También escribe mucho. “Tienes que componer un guion gráfico —afirma Cohn—. Tienes que pensar en las fotos y tienes que escribir sobre las fotos —los momentos— que deseas mostrar. Sé capaz de explicarte a ti mismo y plasmarlo sobre el papel para que se lo puedas explicar a alguien más. Después, puedes intentar obtener estas imágenes”.
Ganarse la vida como fotógrafo es difícil y exige tiempo y perseverancia. “No tengas miedo en tener otro trabajo que te ayude a pagarlo —recomienda Cohn—. Haz lo que puedas hacer para que las cosas funcionen y no te avergüences de ello”.
Tu paciencia tiene que extenderse también al proceso. Antes de que tomes fotos de personas, intenta conocerlas si puedes. Escucha sus historias. “En ocasiones tienes tantas ganas de entrar y hacer fotos que acabas entrando en un espacio y no te tomas el tiempo de presentarte a la gente porque solo necesitas conseguir esa foto —afirma González—. No obstante, es realmente importante dejar espacio a tu motivo para enfocarlo y también para que tú puedas resultar vulnerable”.
Da igual tu visión, tienes que prestar atención a las historias de las personas que fotografíes. “Recuerda quiénes son, qué pasa con ellos y por qué estás tomando ciertas fotos —afirma González—. Incluso si te encuentras en una situación en la que estás haciendo fotos, mostrar esas fotos no es necesariamente la mejor opción. Debe promoverse y cultivarse un código ético personal mientras haces tu trabajo”.